DRAMÓN EN EL SIGLO XVI
HAMNET (2026)
Tenía en el radar esta película desde hace tiempo. Críticas sobresalientes, reparto más que interesante, unos productores primeros espadas y una directora contundente.
HAMNET lo tenía todo para arrasar ya desde que el libro de Maggie O´Farrell salió a la luz allá por 2020. Muy pronto esos derechos cayeron en manos de FOCUS PICTURES, que metió a Mendes y a Spielberg en el proyecto.
Estos últimos encandilaron a la oscarizada Cloe Zhao para dirigir la cinta. Primer acierto. El tempo de la oriental va perfecto para trasladar a la pantalla la vida familiar de William Shakespeare en Stratford-upon-Avon, su casamiento con Agnes y el posterior drama que conlleva la muerte de su hijo, Hamnet.
Es el personaje de Agnes, el que lleva el peso emocional y espiritual en todo momento. Jessie Buckley, una actriz que anteriormente solo había visto en la maravillosa Chernobyl, pone toda la carne en el asador y demuestra que está especialmente dotada para este tipo de dramas. Llora y grita por igual haciendo alarde de una sensibilidad estremecedora. Entiendo todos los premios que le están cayendo, el papel es jugoso.
Personalmente, lo que me ha encantado de la cinta es la parte espiritual de este personaje. Agnes es parte y forma de la naturaleza hasta puntos casi inimaginables. Se comunica con ella, la comprende. En el primer plano en donde la vemos, ella duerme abrazada a las ramas de un árbol enorme, dejando muy claro que ella es un todo gracias a las hojas, el viento, el agua, las plantas y los animales que viven allí. Cuando tiene a los gemelos, una inundación evita que el alumbramiento se produzca fuera de su casa, y es el agua la que viene a ella. Inunda la habitación, separarse de esa mujer no es una opción.
La siempre maravillosa Emily Watson borda su papel, no hay nada que haga mal ésta mujer. Paul Mescal, el joven Shakespeare, está tremendo. Me parece vergonzoso que no le hayan nominado al Oscar. No se puede separar lo que hace en la película con el de su partener, si nominas a una obligatoriamente debes nominar al otro. Es el niño Jacobi Jupe el que me deja literalmente sin aliento. El chaval que interpreta a Hamnet lo hace con unas dotes interpretativas propias de un adulto, asisto asombrado a un fuera de serie absoluto. Su secuencia en la que habla con su hermana sobre la muerte es acojonante.
La pérdida de un hijo y todas las derivas a los infiernos por los que te lleva ese viaje, son narrados aquí con una emotividad y sensibilidad fuera de serie. Me pasó lo mismo con la obra maestra A pieces of a Woman. Imposible no llorar.
Esta es la mejor película del año, con mucha diferencia. Entras siendo una cosa y cuando termina la preciosa secuencia final, con la potentísima música de Max Richter (On the nature of daylight), ya no eres el mismo. Penetra tu cerebro hasta puntos primitivos.
No os perdáis algo tan hermoso.