ACORRALADO
Acorralado (1982)
Desgraciadamente no hay últimamente muchas películas de las que hablar positivamente, por lo que hoy, voy a permitirme el lujo de hacerlo de una obra maestra absoluta que sigue inamovible, bajo mi punto de vista, dentro de la santísima trinidad de peliculas de accion que son referentes especiales, únicos. En este caso, Acorralado (First Blood).
La película, dirigida por Ted Kotcheff en el año 1982, está basada en una novela escrita por David Morrell. La historia de un veterano de la guerra de Vietnam que regresa a EEUU y se encuentra el rechazo de una sociedad por culpa de una contienda catalogada como impopular por la propia sociedad estadounidense. Imagino que, entre otras cosas, porque se perdió, claro.
Protagonizada por Sylvester Stallone, Richard Crenna y Brian Dennehy, es una auténtica montaña rusa de emociones. Un viaje a los infiernos en primera persona del que es imposible despegar los ojos de la pantalla.
Una película antibelicista que lo que hace es jugar a un inteligente ejercicio de contraposición. John Rambo, el veterano de guerra, es aquí el Viet cong, el sheriff y sus pupilos, el ejército yankee. Impotente, inútil a pesar de toda su fuerza contra un enemigo entrenado para sobrevivir en una guerra de guerrillas letal.
La película comienza con RAMBO caminando por los fríos paisajes de la Columbia Británica (Canadá, donde se rodó) acompañado por la preciosa partitura de Jerry Goldsmith. Cuando el sheriff del pueblo lo detiene y maltrata injustamente no es consciente del error que está cometiendo. RAMBO resulta ser un ex boina verde condecorado, un héroe de guerra, un tipo con el que no quieres malentendidos. Putearle en la oficina de policía es el botón de inicio para que la mente de un hombre con un clarísimo TEPT (trastorno de estrés postraumático, que para entonces no sabíamos ni que existía), empiece a jugar a lo único que sabe hacer bien: sobrevivir. El montaje en el calabozo para dejarnos claro que se trata de una mente enferma es perfecto, no le sobra ni un frame a esos flashbacks que vemos del soldado atrapado por norvietnamitas.
La huida de RAMBO hacia la montaña y la persecución de una patrulla de policías de la oficina del sheriff es el reflejo de lo que pasó en cualquier escaramuza que los americanos sufrieron en Vietnam. Aún siendo solo uno, da caza a los policías uno tras otro con una facilidad pasmosa. -¿Cazarle?, nos está cazando él a nosotros… Espeta un joven David Carusso antes de ser abatido. Ni helicópteros, ni armas automáticas, ni bazookas, ni perros, nada puede con un hombre que, según su jefe de batallón en Vietnam, está entrenado para matar. Matar o morir, punto. Todo lo demás no importa.
Sí, el Coronel Trautman, entra en escena dispuesto a llevarse a su muchacho en una de las mejores escenas de la película: aquella en la que trata de explicar al sheriff que sigue jugando a la guerra contra el ex boina verde, va a morir, él y todos los que envíe a su encuentro. Es lo que tienen las fuerzas especiales, esa gente está hecha de otra cosa.
La parte final, de vuelta en el pueblo, muestra que el veterano de guerra no es sólo una máquina perfecta de matar, también un ser humano destruido por dentro. El momento en que se rinde ante lo inevitable, cuando rompe, es imposible no emocionarse. Es imposible no llorar al escuchar a ese hombre hablar de como no le queda nada ni nadie, de como tiene que vivir con esa sensación de vacío cada puto día de su vida. Resulta desgarrador. Un hostión directo al ejército de los EE.UU y su política de abandono a unos chavales que dieron todo por su país, no sólo su vida, también su cordura, su futuro. Ahora no les queda nada.
Stallone hace el mejor speech de la película y muestra que no sólo es un cuerpo bonito. Bravo.
ACORRALADO es un peliculón de principio a fin. Una obra de arte que demuestra que el buen cine de acción también existe. Bueno, existió.