EL BOND QUE LO CAMBIÓ TODO
Casino Royale (2006)
No soy yo un gran devoto de esta saga que empezó allá por 1962, cuando un escocés llamado Sean Connery se enfrentaba al primer enemigo de la popular franquicia: el Doctor No, y ya de paso, entre Dry Martinis, tiros, explosiones y alguna que otra tia buena, al rol por el que será recordado toda su vida: James Bond. O lo que es lo mismo, el agente británico con licencia para matar 007. No obstante, hoy, 24 películas después, las considero hasta interesantes.
Revisándolas puedo llegar a entender cómo ha evolucionado el cine de acción cincuenta años atrás y hasta, ¿por qué no decirlo?, las relaciones humanas entre el hombre y la mujer. Sí, es imposible hablar de Bond y no hacerlo también de machismo....entre otras muchas cosas, por supuesto, aunque esta sea la más obvia.
Esta saga es ya, oficialmente, la más rentable de la historia del cine pero, ¿este éxito se debe al personaje o al actor que le da vida?. Pues no está claro. Lo único evidente es que aquel que entra en la piel del espía, lo hace dispuesto a no salir de él jamás. Su nombre irá irremediablemente pegado al del personaje para siempre. Regla matemática, me temo.
Y ahora, claro, la pregunta del millón: ¿Quién es el mejor Bond de la historia?. Pues depende también. No sabría qué responder. Me gusta mucho el de Connery, pero no más que el Brosnan o el de Dalton....y desde luego, me entusiasma el de Craig.
Lo único que tengo cristalino como el agua y que puedo afirmar con total rotundidad, es que la mejor película de todas ellas ha sido: Casino Royale (2006). Hace muy poco leí una entrevista en donde Léa Seydoux venía a decir que los personajes femeninos en las películas de Bond cambiaron, para bien, a partir de que Sam Mendes tomó el mando de la saga. Pues yo le digo que no, que TODO cambió a partir de la peli de Martin Campbell. El propio Mendes reconoce que se embarcó en Skyfall porque quería hacer algo parecido a la cinta de su colega de profesión. Y bueno, se le acercó mucho, pero no lo consiguió. Casino Royale es la prueba fehaciente de que se puede rodar una gran película de acción. Sí, ese adjetivo no tiene porqué pegarse con un género a menudo menospreciado.
Bien es verdad que Casino Royale tiene un inicio de tercer acto flojito, pero se le perdona por las 2 horas de metraje restantes. Y es que tiene, bajo mi punto de vista, dos de las mejores secuencias de acción de la historia del cine; la persecución en Madagascar de Sebastien Foucan y la del aeropuerto de Miami. Tiene unos diálogos brillantes, como el de Bond y Vesper en el TGV cuando se conocen, y tiene unos villanos a la altura de la función. Casino Royale me gusta porque nos muestra sin tapujos quien es Bond, hila su nacimiento como agente doble cero de forma magistral, revitaliza el mito y eso no es fácil, porque es tremendamente arriesgado.
Daniel Craig nos descubre al ser humano más primitivo y visceral, nos enseña que hasta un hombre como él, entrenado para servir a su majestad a cualquier precio, sin importarle nada ni nadie, puede llegar a enamorarse...claro, tan sólo de ella, de Vesper (Eva Green), la chica Bond entre las chicas Bond, la base in corpore para todas las demás.
Spectre es más grande que su predecesora. Tiene más de todo; más exteriores, más explosiones, más minutos...es una película que deja un buen sabor de boca cuando termina, pero tiene errores importantes. Su metraje es desmesurado, su villano prescindible, casi como el papel de Monica Belucci, a la que por cierto no le han hecho ningún favor haciendo esta película, y una vez más, su director se muestra miope rodando alguna que otra secuencia de acción: la persecución en Roma es de broma...Sus aciertos, muchos: empezando por Léa Seydoux y su intensa interpretación, una banda sonora de primera, unas localizaciones de lujo y un plano secuencia inicial que es una auténtica pasada.
Parece ser que al tándem Craig-Mendes les queda por escrupuloso contrato, una aventura más. Demos las gracias. Gracias porque han sabido mantener el nivel en lo más alto que ha vivido esta saga, maravillosa saga.